Una transición pensada
para mujeres líderes viviendo
un punto de inflexión profesional.
Tenés trayectoria, reconocimiento y estabilidad. Hacia afuera, todo funciona. Pero hace tiempo que algo se apagó, y ya no te podés proyectar donde estás.
Querés cambiar, pero no hacia cualquier lugar. Querés encontrar algo que te convoque de verdad antes de mover ninguna ficha. Y te frena lo lógico: la plata, lo que construiste, lo que van a pensar los demás.
No es un salto al vacío, ni quedarte donde estás.
Entre esas dos opciones hay un camino: una transición pensada. Descubrir qué querés, diseñarlo y probarlo en el mundo real, mientras todavía tenés tu trabajo. Para que cuando decidas, decidas con evidencia y no con miedo.
No hay apuro, hay proceso. Los cambios reales llevan más tiempo del que creemos, y está bien.
Primero conocerte. Después, diseñar y probar tu idea en el mundo real, antes de renunciar.
Tu familia, tu economía, tu momento. No hay fórmula igual para todas.
Que lo que construyas sea de verdad tuyo y coherente con quien sos vos hoy.
Si le falta una, no es una transición: es un salto. A veces saltar está bien; lo importante es preguntarte qué estás buscando vos.
Diez meses para salir de tu cabeza, conectar con vos, diseñar un proyecto propio y probarlo en el mundo real. Todo, antes de renunciar.
Crear el espacio y el tiempo para entender qué deseás hoy, qué disfrutás, qué te importa y qué tipo de vida querés que tu trabajo acompañe.
Traducir todo ese autoconocimiento en una propuesta concreta. Pensar qué ofrecés, para quién, cómo trabajás y cómo generás ingresos, de una forma alineada a vos.
Integrar el cambio no siempre es fácil, por eso le dedicamos un lugar especial. De a poco nos adueñamos y afianzamos la nueva identidad con todo lo que eso mueve: roles, expectativas, deseos.
Salir de la cabeza y pasar a la acción. Armamos una prueba piloto, la llevamos a la realidad, recibís feedback y ajustás tu propuesta antes de renunciar.
Cerrás el proceso con un proyecto validado y un mapa de próximos pasos para empezar a ponerlo en marcha.
Te va bien, ganás bien.
Tenés prestigio.
Y aun así, algo no cierra.
Sos de las que planifican todo, y lo hacés muy bien. Pero hace rato que eso que sentís no entra en ninguna celda. No hay una fórmula o una proyección clara que te muestre hacia dónde ir. Tampoco un directorio que te tire un centro o un equipo con el cual pimponear ideas.
Porque digámoslo: es complejo decir en voz alta “esto ya no me representa más”. ¿Entonces qué hacemos?
Con eso en el norte armé este recorrido. Tres días. Tres videos con ejercicios reales para hacer mientras mirás.
El día 1, para ver con honestidad dónde estás parada hoy. Sin suavizarlo.
El día 2, para empezar a sentir hacia dónde querés ir. No el destino exacto: la dirección.
El día 3, para entender qué camino existe entre esos dos puntos. Y qué podés hacer para empezar a moverte.
Soy ingeniera industrial, mamá y mentora en transiciones hacia proyectos propios. Trabajé más de nueve años en grandes multinacionales, hasta que entendí que esa carrera y ese camino ya no eran míos. Mi propio cambio no fue un salto, sino más bien una transición.
Hace más de seis años trabajo con mujeres líderes en un punto de inflexión profesional. En ese tiempo aprendí que los cambios reales llevan más tiempo del que imaginamos, y que se hacen con criterio, no con recetas rápidas.
Conocé más de mí